• denissepeduzzi

Broome: Trabajar en Hotelería y gajes del oficio

Actualizado: jun 26

Australia.

Durante seis meses trabajé como Recepcionista en un Hotel 4 Estrellas en un hermoso pueblo de la costa oeste australiana. Gracias a mi puesto hice varias excursiones de manera gratuita y acá te cuento por qué. Broome fue el balance perfecto entre “trabajo y vacaciones”


A los pocos días de haber llegado a Broome conseguí trabajo en un hotel 4 Estrellas. Hasta ahora el de más alta categoría en mi haber. La mayoría de los huéspedes eran de la tercera edad, trabajadores de empresas y algunas parejas.

En cuanto a mí, venía de acampar siete días prácticamente durmiendo sobre la tierra y de golpe tenía que adaptarme a ese ámbito formal y elegante, además de entrar en un vestido negro súper ajustado.

Con mi Supervisora y amiga

Aprendí todo rápido ya que yo ya había trabajado en Recepción antes y un par de semanas después me dejaron en mi primer día de oficina sola para practicar.


Hacía los check-outs a la mañana, cada tanto insistiendo amablemente a algún huésped colgado que se retire de la habitación porque se había pasado del horario reglamentario. También hacía los check-ins desde las 2 de la tarde en adelante. A veces todo se desbordaba cuando llegaban varios aviones juntos o huéspedes de cruceros que llegaban temprano y se juntaban con los check-outs. Esos días eran una locura y eran los peores pero en general la gente era muy amable y era llevadero.


La parte linda de trabajar en el hotel fue que todo el tiempo conocía mucha gente simpática y locales que me contaban cosas interesantes o me enseñaban expresiones australianas. A los que tenían acento muy marcado me costaba un poco entenderles, intentaba "pilotearla" como podía o le pedía a mi compañera inglesa que los atienda. El inglés australiano tiene un acento único y muchas palabras propias que no vas a encontrar en ningún otro país. Por ejemplo, a la barbacoa (el asado) que en inglés es barbecue, en Australia le dicen barbie, y como este tengo mil ejemplos más. Por teléfono me manejaba muy bien y mis interlocutores me tenían paciencia si por alguna razón necesitaba que me deletreen sus nombres para no cometer errores al hacer reservas.

La música de la oficina era un compilado que se repetía todos los días. Las chicas me "mataron" cuando me dijeron que siempre “a las en punto” sonaba Escape (The pina colada song), yo no me había dado cuenta y desde entonces cada vez que sonaba la canción miraba el reloj y veía cuánto faltaba para irme a casa.

Lista para pedalear a la playa

Pero la verdad no era un trabajo del que ansiara irme, lo disfrutaba y no me molestaba estar allí. Iba a trabajar en bicicleta y me encantaba. Salía a las 6:20hs de la mañana de casa, llegaba al hotel, la guardaba, me ponía el uniforme y abría la oficina a las 7. Si era de tarde entraba a las 14hs. Amaba salir del trabajo y saber que mi bici me esperaba y en el camino me despejaba mucho. Pasaba a mi casa a buscar mi bikini y me iba a la playa pedaleando tranquila a encontrarme con mis amigos.

Desde que inicié mi viaje por el mundo supe que quería trabajar en recepción de hotel, por un lado para practicar mi inglés y aprender sobre el oficio, y por otro porque sabía que seguramente en ese rubro te ofrecían tours gratis. Y no me equivoqué. Las distintas agencias de turismo suelen dar a los recepcionistas esa opción ya que son los encargados de recomendar actividades turísticas a los huéspedes. Es más fácil explicarlas si sabes realmente de qué se trata. No es que te regalan el tour sino que te ofrecen los lugares que no pudieron vender. Por eso, si o si justo tiene que coincidir con tu día libre o, si en el trabajo son flexibles, arreglar con tus compañeros. En inglés le llaman famil y al principio de la temporada hay muchas más chances de hacerlo porque aún no hay muchos turistas y así podés recomendarlo desde el inicio. También suelen ofrecer descuentos a recepcionistas si no tienen famils.

Los alrededores de Broome son bastante salvajes y hostiles y quizás no habría ido a ciertos lugares de no ser por las excursiones. Yo fui muy afortunada e hice varios que describo a continuación:


Broome Tour: el primero fue cuando aún no empezaba la temporada alta, de la agencia Broome and Around de Rod y Candy, unos divinos (escribo los nombres porque son personas de las que no quiero olvidarme). Una mañana me pasó a buscar la camioneta de la agencia y allí conocí a Rod, junto a huéspedes de otros hoteles nos llevó a recorrer el pueblo y aprendí muchísimo de la historia de Broome. Me sorprendí porque no me imaginé que el pueblo tuviera un pasado tan interesante y tanta historia en la industria perlera mundial. Con ellos conocí Gantheaume Point, mi lugar preferido del pueblo. Un lugar de tierra y roca roja contrastada por el turquesa del mar, más adelante desde allí veríamos ballenas saltando en el horizonte cuando íbamos con amigos a tomar mates al atardecer. La información de las principales atracciones del pueblo las aprendí con Rod: Gantheaume Point, Town Beach, Streeter’s Jetty, Matso’s Brewery, Cable Beach, Cementerio Japonés, Broome Wharf (el puerto), Sun Pictures Cinema, entre otros.


Willie Creek Pearl Farm: El tour que hice a la granja de perlas Willie Creek lo organizó una compañera de trabajo que es una divina y nos llevábamos muy bien. Ella siempre intentaba conseguir famils para mí y mis compañeras de Recepción porque, aparte de ser útil para el trabajo, siendo viajeras quería que aprovechemos ese beneficio y conozcamos todo lo que podamos.

En uno de mis días libres me pasó a buscar el “coach” (así le llaman a los colectivos tracción 4x4). La granja de perlas estaba a unos 40 kilómetros de Broome y el camino estaba lleno de “serruchitos”, tierra suelta, no había señal de teléfono y era bastante complicado de andar, solo se podía llegar en 4x4. El tour comenzó con una bienvenida a todos los presentes, explicaciones generales de la producción de perlas y herramientas que se usan, seguimos a un área donde abrieron una ostra y extrajeron una perla para mostrarnos. Luego, subimos a un bote que nos llevó por la zona de cultivo, nos explicaron la diferencia entre ostras sanas y enfermas, sacaron algunas del agua para que veamos y finalmente fuimos al salón de ventas. ¡Lo que cuesta un collar de perlas! Como desconocía totalmente el rubro y el mercado sabía que eran caras pero no imaginé tanto. Mientras algunas personas compraban, yo esperaba afuera y vi un cartel que decía “Zona de Willie Creek, permitido acampar un máximo de tres días. Ese es el tiempo que le lleva a un cocodrilo estudiar a su presa”. ¡Bienvenido a Australia!

Este fue un tour que yo no habría hecho por mi cuenta pero resultó muy interesante a pesar de que me generó sentimientos encontrados por la forma en que manipulan la naturaleza.


Windjana Gorge y Tunnel Creek, día completo con Adams Tours: Otra agencia cuyos empleados eran muy lindas personas y tuvimos excelente relación siempre, Leanne y Brian.

Leanne me ofreció hacer el famil cuando vino a promocionar sus tours al hotel y coordinamos un día en que había lugar libre para mí, ni siquiera me cobraron la tarifa del almuerzo que normalmente es un extra al contratar el tour. Brian me pasó a buscar temprano en el “coach”. Éramos pocas personas así que el grupo estaba bueno. Una pareja que venía era de mi hotel y yo le había hecho el check-in el día anterior pero no me reconocieron. Entre uniforme, zapatos, pelo arreglado y calzas con zapatillas hay una gran diferencia aparentemente. Después de unos cuantos kilómetros les dije quién era yo y todos nos reímos de que no me habían conocido vestida “de civil”.

Al igual que en Willie Creek, nos metimos por rutas intransitables sin tracción 4x4. Cruzamos el Río Fitzroy que es de los más conocidos e importantes de la zona y al doblar comenzamos a rodar por la famosa Gibb River Road. Paramos en Boab Prison Tree, un paraje que antiguamente se usaba para que los viajeros descansen. Allí hay un enorme y hermoso árbol baobab de 2 mil años con un hueco por donde metían a los aborígenes esclavos y los aprisionaban hasta que sus dueños decidían seguir viaje. Yo al principio buscaba alguna construcción o ruinas de lo que habría sido una cárcel. Pero no, la cárcel era el árbol. No lo podía creer.

Continuamos hacia Windjana Gorge, una formación rocosa altísima que hace miles de años fue arrecife de coral. Había fósiles incrustados en la roca y en los pozos de agua que quedan tras la temporada de lluvias conocí a los cocodrilos de agua dulce.


Por último visitamos Tunnel Creek, una cueva a la que entramos por un pequeño orificio descendiendo por unas rocas, una vez adentro se transformaba en un túnel de 700 metros. Prendimos nuestras linternas y empezamos a caminar hasta el pozo de agua que había en el extremo opuesto. En esta parte de la excursión yo estaba un poco nerviosa porque el túnel era hábitat de cocodrilos, había partes empantanadas donde teníamos que pasar por el agua y ellos nadaban allí. Vimos algunos pero la realidad es que no hacen nada si no los molestas, los peligrosos son los de agua salada. Así que cruzamos sin problemas respetando el espacio de los “cocos” y cuando llegamos al otro lado nos tiramos al pozo de agua. Estaba helado. Emprendimos la vuelta al atardecer y llegué a casa de noche, rendida, lista para un baño y mi cama. Brian me despidió con un “llámanos cuando quieras para venir a hacer más tours con nosotros. Si tenemos lugar te llevamos con gusto. Gracias por venir hoy”. Un día excelente.



Broome Whale Watching (avistaje de ballenas): Haber hecho este tour fue un enorme privilegio y siempre estaré agradecida a la vida por hacer coincidir todo para que suceda. Estaba muy emocionada por ir a ver las ballenas. Subimos al bote desde Gantheaume Point a mediodía, momento en que el mar más deja ver sus turquesas y azules. Me senté sobre un almohadón en una parte alta del bote, a la sombra, y apenas zarpamos me ofrecieron una cerveza que incluía el tour. Era precioso el momento, conmigo misma, adentrándome en el mar turquesa y sintiendo la brisa en la cara mientras tomaba una "birrita".

Feliz yendo a ver las ballenas

Tras navegar un rato, el skipper (quien maneja el bote) empezó a buscar ballenas con sus binoculares y guiándose por las huellas que dejan en el agua. ¡Una locura! Yo no sabía que eso existía. En un momento apareció la primera ballena justo al lado del bote y quedé con la boca abierta, literal. Es el animal más grande que he visto en mi vida, majestuoso. No tenía palabras ni aliento. Volvió a asomar junto a su cría, yo me movía de un lado al otro del bote para apreciarla lo más posible. El skipper puso un micrófono en el agua y pudimos escucharla comunicarse con su cría. Se me cayeron un par de lágrimas. Así pasamos toda la tarde observándolas y justo cuando estábamos por volver vimos una que saltaba a lo lejos y nos acercamos. Magnífico, imponente, breathtaking.

Navegamos de vuelta al puerto mientras caía el sol y ese cuadro de colores pasteles en el horizonte fue el broche de oro perfecto de la excursión.

Atardecer desde el bote

La mayoría de la gente que iba en esos tours eran ancianos o personas bastante grandes, muchos de ellos con problemas de salud y para moverse. Admiré a esas personas por las ganas que le ponían a la vida y porque su espíritu les pedía seguir andando a pesar de sus limitaciones físicas. Y a la vez, a nivel personal, agradecí a mi "Yo del pasado" por haber decidido viajar de joven, con mi cuerpo sano y capaz de todo.

Mis seis meses como recepcionista fueron excelentes. Aprendí mucho, me divertí, hice muchos amigos, conocí gente interesante, perfeccioné mi inglés y compartí hermosos momentos con mis compañeras de trabajo. Además, tuve el privilegio de hacer excursiones de manera gratuita. Pero lo más lindo de todo fue que mi trabajo me permitió vivir en un lugar en el que podía pasar mi tiempo libre en la playa. Tomando sol, mirando los atardeceres, haciendo pic-nics, explorando, jugando al fútbol, en fogones, en fiestas, en compañía o sola Broome siempre fue el lugar perfecto para estar.



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